Se hace camino al andar

En un camino, cada paso lleva al siguiente. El camino hacia el ironman no es diferente, cada prueba, cada entreno, lleva la siguiente, hasta la consecución del objetivo final.
Aunque es cierto que la siguiente prueba está aún por decidir, no es menos cierto que para hacerla habrá que seguir el entreno. Clara tengo mi inscripción en el titán de cádiz de este año (si la salud no me lo impide claro está), sin embargo, quiero hacer una prueba anterior y no sé si hacer la prueba del campeonato de España de larga distancia de Vitoria o bien la prueba del campeonato del mundo de larga distancia en Almere (Holanda). Probablemente sea la primera, básicamente por cuestiones económicas, aunque es cierto que me atrae muchísimo la segunda.
En cuanto al entrenamiento que necesitaré, un compañero del club ha colgado en la web (www.tricamaleon.com) un entrenamiento de 30 semanas que él mismo sigue y que le da unos resultados tremendos (que podéis comprobar en su glob http://michironman.blogspot.com/) y he decidido combinarlos con los que tan buenos resultados me dieron para la maratón (aunque sólo lo pueda aplicar a las partes de carrera a pie). Asimismo, voy a incrementar los entrenamientos de natación para intentar llegar con seguridad a la prueba que decida.
Los entrenamientos serán algo duros, y muchos días tendré que doblar, que significa hacer 2 deportes diarios, algunas veces seguidos y otras veces un deporte por la mañana y otro por la tarde. Por lo tanto, necesitaré también un cambio en la dieta para poder acometer tales entrenamientos. He tenido que aumentar la ingesta de hidratos de carbono, así como la calidad de los mismos, para que su absorción sea lo más adecuada posible. También he tenido que variar la combinación de proteínas e hidratos, precisamente para la buena digestión y absorción de cada uno de ellos.
Intentaré colgar los entrenos diariamente o semanalmente (otra cosa por decidir) así como la dieta y las sensaciones con ella conseguidas. En fin, ya os iré contando.

Un paso más del camino

El día anterior transcurrió con menos nervios de los esperado, de continua visita a la ciudad que por unos días nos daba cobijo. Los últimos ajustes en la bicicleta dieron paso al intento de descanso merecido. Aunque probablemente hiciera una temperatura correcta, mi cuerpo no cogía una temperatura en la que se pudiera sentir a gusto y contínuamente intentaba regular el microclima de la habitación para hacer más llevadera la noche.
El día no amaneció como otro cualquiera. Un ruido impertinente perturbó el dulce sueño en el que me hallaba sumido tras una noche de descanso intermitente. Un tímido hilo de luz entraba por la ventana, como si el sol también estuviera impaciente por salir. Como torero, procedí a vestirme con el uniforme de gala, mono camaleónico, cinta de pulsómetro, reloj de pulsómetro, calcetines, pantalones del chandal camaleónico, camiseta camaleónica, chaqueta del chandal camaleónico,... La última revisión a la mochila y la bicicleta sirvieron para certificar que todo el material se hallaba en su sitio.
Puntuales como relojes, todos los camaleones estábamos a las 6 de la mañana en el hall del hotel, dispuestos a salir hacia el metro de lisboa. Una vez llegamos a la estación más cercana, encontrándonos las puertas cerradas, los nervios comenzaron a aflorar en algunos de nosotros hasta el punto de plantear llegar en bicicleta hasta el lugar de la prueba, pero el desconocimiento de la ruta y la falta de un plano eliminaron la idea. Esperando la posible llegada de un autobús que nos llevara al lugar, abrieron las puerta del metro y pudimos llegar puntuales al evento.
Allí, junto a todas las máquinas que allí se reunían, resaltaban ese grupo de monos amarillos y verdes que tanto le gustan a la gente. Los nervios dieron paso a la concentración, ya que la preparación de todo el material en el box lo requería. Bicicleta, casco, gafas de sol, crema solar, vaselina, neopreno, todo estaba listo y nos dirigimos a la salida de la natación. Todos los camaleones juntos a calentar al agua (aunque algunos calentamos el agua), unos metros de calentamiento dieron paso a un relajamiento, tanto, que inesperadamente dieron la salida y nos cogieron desprevenidos.
Así pues comenzaron seis guerreros una lucha contra los elementos en la que el agua fue el primero con el que se batieron. Aun encontrando numerosos obstáculos físicos en forma de inesperadas tuberías en el paso más complicado de la trayectoria acuática que transcurria bajo un puente que comunicaba el malecón con el edificio del oceanográfico, obstáculos en forma de golpes contínuos de otros guerreros que en su afán por vencer al agua dificultaban nuestro buen hacer. Pese a todas las vicisitudes, victoriosos salieron del agua para montarse en el caballo de hierro que les llevaría a batirse con tierra y viento. Era tal el coraje de los guerreros, que hasta el viento no tuvo el valor de presentarse en el campo de batalla. Durante los noventa kilómetros, cada uno de nosotros indicaba a sus músculos que no había momento de desfallecer, que nos encargaríamos de tenerlos bien hidratados y alimentados, que al final habría la recompensa de la batalla ganada. Adelantamos, fuimos adelantados, incluso doblados por los más fuertes con esas máquinas que duplican, triplican y cuadriplican nuestro presupuesto, pero que sin tener un buen motor orgánico no funcionan. Dejamos la máquina de hierro de donde la habíamos cogido para ponernos las zapatillas con las que afrontaríamos la batalla contra el último de los elementos. El fuego hizo presencia en forma de rayos de sol que se clavaban en nuestra piel como si de lanzas se tratara, pero la garra, el empuje y el orgullo camaleónico hicieron que cada aplauso, cada ánimo de las personas que allí estaban y que al vernos pasar sólo podían gritar "vamos camaleones", se convirtiera en un empujón hacia delante, hasta que al llegar a los últimos metros de la última vuelta y ver a nuestros aliados, vestidos con las ropas camaleónicas, ya no corríamos, prácticamente levitábamos.
Y hasta aquí esta crónica del medio ironman de lisboa del veintiséis de abril de dos mil ocho, que será recordado pues fué el primer medio ironman, y el primer paso hacia el objetivo a cumplir que no es otro que la transformación de medio ironman a hombre de hierro, pero eso, es otra historia.

Sevici: Cuando el castaño empieza a ser marrón oscuro

Sevici es vergonzoso.El problema debería ser tomado en cuenta seriamente por el ayuntamiento. La gestión que está realizando sevici con las ocupaciones de los bicicleteros es desastrosa. Tan sólo tienen en cuenta la disponibilidad de las bicicletas y soslayando la gestión, no menos importante, de los huecos para dejar las bicicletas una vez utilizadas.Soy usuario habitual del servicio, tan habitual como realizar entre 3 y 6 trayectos diarios. Sin embargo, el primero de la mañana lo voy a tener que dejar de hacer por la gestión de los huecos en las estaciones. Cuando intento ir por la mañana a la piscina que hay en Mar del plata, las estaciones más cercanas son la de la república dominicana y la de la puerta del parque de los príncipes, que en el 87% de los casos en que he intentado dejar la bicicleta, tenían una ocupación del 100%. En uno de eso días, me encontré con una persona de mantenimiento de JCDecaux (empresa de mobiliario urbano), al que le comenté la situación y si no había una gestión de los huecos, a lo que me repondió que sí la había pero que eran muchas estaciones las que había que controlar. La solución es tan fácil como poner más medios, pero eso significa invertir más dinero y probablemente, dicha gestión sea por concurso con inversión fija, y de tener que invertir más, el ayuntamiento deba proveer una parte, por lo que no se hace. En fin, de vergüenza. Pero es de más vergüenza, cuando al quitar una bicicleta para que yo pudiera dejar la mía, no quitó ninguna más, dejando de nuevo la estación con una ocupacion completa y eso ya no era problema del ayuntamiento.Para más indignación, desde hace varios días, vengo sufriendo el mismo problema en el segundo trayecto diario, el de intetar ir a mi centro de trabajo en la avenida San Francisco Javier, que habiendo dos paradas cercanas, una en Ramon y Cajal y la otra en la esquina opuesta, ambas se han hallado ocupadas al 100% en el 80% de los casos en las últimas dos semanas, siendo indiferente el horario de llegada, que ha sido entre 8:30 y 9:30. ¿Es lícito que debamos esperar a que alguien coja una bicicleta para poder dejar la nuestra o desplazarnos varios tramos hasta dar con un hueco? Además, en caso de esperar, al tratarse de un centro de trabajo de muchas personas, es altamente probable que todas las bicicletas de la estación sean de trabajadores de ese centro, con lo que no volverán a coger la bicicleta hasta la finalización de su jornada, con lo que ¿cuánto habría que esperar?Los gestores saben perfectamente el porcentaje de ocupación de cada una de las estaciones, ya que incluso desde su sitio web se puede consultar, entonces, ¿por qué no hacen más eficiente su gestión?

27/01/08

Vuelvo a retomar la escritura en este blog. La ausencia de entradas no se ha debido a nada en particular, más bien ha sido la desidia propia de la desmotivación, causada tras la novedad inicial. Curiosamente, también ha coincidido con un período de descontrol nutricional, que aunque no ha sido descontrol calórico, no he seguido un plan prefabricado sino que más bien ha sido fruto de la espontaneidad. Retomo pues, tanto la escritura en el blog, como el control nutricional (o al menos eso pretendo y espero). La maratón de Sevilla se acerca (24/3) y, por tanto, el plan de entrenamiento que he llevado desde octubre, aunque como todos mis lectores sabéis, ese no es el objetivo final, pues el medio ironman de lisboa también está tras la esquina (26/4).

Entrenamiento: Hoy el entrenamiento ha consistido en la competición en la media maratón de la cartuja. El objetivo era bajar de 1h24', lo que suponía 4' por kilómetro. No he podido conseguirlo, he acabado en 1h25' y 4'01'' por kilómetro. Lejos de ser una mala marca, muy cerca del objetivo, lo peor ha sido cómo me he encontrado durante el recorrido. Hasta el kilómetro 13 todo iba bien, muy a gusto físicamente y mentalmente. En los primeros kilómetros y supongo que debido a la necesidad de sortear a la gente, he ido más rápido de lo planeado (sobre 3'50''), para luego coger el ritmo de carrera que quería, llegando al kilómetro 13 con 30'' por debajo de la marca esperada. Sin embargo, a partir del kilómetro 13-14, he entrado en un tramo con bastante viento de cara (que no sólo afecta a los ciclistas) y he notado que me costaba bastante. Me he puesto a ritmo de otro corredor para que me llevara y no tener que ir controlando. Lo pero ha sido a partir del kilómetro 17 donde no sólo he dilapidado todo el margen que tenía por debajo de la marca esperada sino que he empezado a correr a 4'15''-4'30'', hasta el kilómetro 20 que he recuperado el ritmo de 4'. En los últimos 100 metros he esprintado, aunque no quería hacerlo, pero al ver en el reloj de meta que podía entrar por debajo de 1h25', lo he hecho y he entrado a 1h24'52''. Los 8'' de diferencia con el tiempo oficial se deben al tramo desde el reloj al lugar donde leen el código de barras impreso en el dorsal.
Nutrición:
Desayuno: El día de la competición, generalmente no suelo variar el desayuno normal. Por lo tanto, ha consistido en un café con leche y yogur natural desnatado con muesli y miel. Carecía de naranjas por lo que no las he tomado, pero si las hubiera tenido hubiera tomado zumo ya que éste ayuda a la absorción del hierro de los cereales.
Media mañana: Después de la competición, he comido una barrita proteínica, suministrada por la organización y al llegar a casa un sandwich de jamón cocido.
Comida: Hemos comido fuera de casa y no he comido pasta, que es lo que debería haber comido para reponer los hidratos gastados. Lo he cambiado por un bocadillo de filete de presa ibérica (deliciosa).
Merienda: Un trozo de pastel y un café con leche.
Cena: Tostadas con jamón.

13/01/08

Entrenamiento: Este ha sido un día bueno por lo que el entrenamiento se refiere. He salido con la bici en la primera salida del año del club ciclista la bici. Afortunadamente, siendo la primera salida no han hecho muchos kilómetros y no han forzado el ritmo. Hemos ido a Cantillana desde Sevilla (30-35 kilómetros), y hemos estado sobre tres horas aproximadamente, incluyendo para en Cantillana para desayunar. Por la tarde, tocaba tirada larga preparatoria de la maratón, pero con las sensaciones de ayer al correr después de la bicicleta de por la mañana, he decidido no hacerla, ni siquiera he corrido un poco.
Nutrición: Nutricionalmente ha sido un poco desastre por la tarde.
Desayuno: Café con leche y muesli con yogur natural desnatado.
Media mañana (después de la bici): Media tostada de jamón cocido y queso fresco
Comida:
Media tarde: Manzana y galletas digestivas
Cena:

12/01/08

Entrenamiento: Tenía que ir a comprarme unas zapatillas para correr, ya que las que utilizaba hasta ahora están demasiado gastadas y me provocaban sobrecargas. Al final me he comprado unas Mizuno Wave Precision 8, en Otero Sport de Dos Hermanas. Son las zapatillas del año 2007 para la revista runners. Estuve dudando entre estas y las Wave Aero 5, pero me dió la sensación de que las Aero 5 son demasiado ligeras para mí, ya que es para entrenamientos rápidos y competición y, aunque yo compito, he supuesto que las Precision serían más versátiles. En fin, fui a Dos Hermanas en la bici y ya que estaba allí y me salieron pocos kilómetros (15), seguí un poco más, en total, salieron 60 kilómetros, a un ritmo medio. Por la tarde, intenté realizar lo que tocaba del programa, 25 minutos de carrera contínua entre 161 y 166 pulsaciones para luego hacer 5 series de 2000 metros entre 8'45'' y 8', para acabar con 15' de carrera de recuperación. Logré realizar 3 series, y no acabé por una mezcla de agotamiento físico y moral, no estaba muy motivado.
Nutrición:
Desayuno: Café con leche y muesli con yogur natural.
Comida: Espaguetis con tomate.
Cena: Pechuga de pollo con champiñones, queso y huevo.

11/01/08

Entrenamiento: Por la mañana, 750 metros suaves, 5 series de velocidad de 100 metros a 1'45'' y 750 metros suaves. Por la tarde, tocaban 65' minutos de carrera contínua entre 161 y 166 pulsaciones, también tocaban rectas per no me dí cuenta hasta que llegué a casa.
Nutrición:
Desayuno: Previo a la natación un café con leche, para después tomar un café con leche, zumo de naranja y yogur natural con muesli.
Media mañana: Café con leche y media tostada con tomate y jamón.
Comida: Filete de perca con un tomate con sal.
Cena: Tortilla de dos huevos con espinacas y atún.